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Avistamiento del paraje de las siete corrientes

En su recorrido hacia el Alto Paraná, Sebastián Caboto pasó por el bautizado paraje de las siete corrientes (sitio donde se asentará, en 1588, la Ciudad de Corrientes) característico por sus siete puntas que sobresalen de la costa, provocando rápidos en el desplazamiento del río(1).

(1) Para algunos estudiosos, no tendrían sustento las hipótesis de que al paraje se lo denominaba de las Siete Corrientes por los arroyos que surcaban su territorio.

La observación de este paraje tan singular se repetirá años después por la expedición comandada por Ayolas.

Si bien no hay documentación que lo sustente, es fácil imaginar que las Siete Corrientes era un paraje que ya -desde estas primeras expediciones-, los navegantes podrían haberlo considerado como lugar óptimo para el asentamiento de una ciudad, debido a que las siete puntas que se adentran en el Paraná ofrecían otros tantos puertos de resguardo para la navegación.

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