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EXPLORACION DE JUAN DE AYOLAS

La fundación de Nuestra Señora Santa María del Buen Ayre por parte de Pedro de Mendoza significó el punto de partida de la colonización rioplatense, la cual se efectuaría en dos direcciones: primero, de Sur a Norte, en una etapa de exploración, hasta que 3.000 kilómetros más arriba quedara consolidada la fundación de Asunción entre los carios guaraníes; luego, a la inversa, de Norte a Sur, cuando Asunción estuvo en disposición de asumir una auténtica tarea de conquista y colonización(1).

(1) Extraído de la obra “500 Años de Historia Argentina”, con la dirección de Félix Luna // “Los difíciles comienzos”, por María Sáenz Quesada.

La permanencia en Buenos Aires resultó ardua a causa de la escasez de víveres y la firme oposición que encontraron por parte de los indígenas que habitaban aquella zona.

Pedro de Mendoza se vio obligado a despachar sendas expediciones, una a Brasil, en demanda de auxilios y, otra, Paraná arriba, en busca de mejores asentamientos.

Esta última, bajo el mando de Juan de Ayolas, en quien delegaría el Adelantado antes de regresar a España vencido por su enfermedad, fundó el 15 de Junio de 1536 el reducto de Corpus Christi, doce leguas al Norte del río Carcarañá.

En esta ocasión, los vecinos timbúes, que nueve años antes habían destruido el Fuerte de Sancti Spiritu, acogieron amigablemente a los españoles. Este radical cambio de actitud por parte de los indígenas dá a entender la habilidad con que Ayolas supo establecer la comunicación con ellos.

Los habitantes de Corundá (en la costa de la actual ciudad de Santa Fe), le ofrecieron intérpretes que facilitarían los contactos posteriores. Así fundó Buena Esperanza y Candelaria, focos de vida efímera y sin otra importancia que la de servir de jalones al asentamiento definitivo de Asunción.

La partida de Juan de Ayolas, Paraná arriba, alimentó durante un tiempo esperanzas de hallar la mítica "sierra de la plata". El alivio fue breve: después de un año de residencia en el pequeño Fuerte de Buenos Aires, el Adelantado, enfermo y taciturno, optó por regresar a España.

Muchos de sus compañeros permanecerán en el país: algunos, en los tres Fuertes organizados por Mendoza (Buenos Aires, Corpus Christi y Buena Esperanza); otros, en la ciudad fundada por Juan de Salazar, en 1537: Asunción del Paraguay.

En tanto, en viaje de exploración hacia el Norte, Juan de Ayolas recorrerá la hoy banda occidental de Corrientes, entablando relaciones con los mocoretás, ohomas y mepenes, últimos estos que se opusieron -con quinientas canoas-, al avance español.

Evidentemente, los mepenes cerraron el río en reclamo de respeto hacia su guara = territorio. Este será el primer combate entre el indígena y el colonizador, en los hoy territorios de Corrientes y el historiador Hernán Félix Gómez sitúa el acontecimiento el 6 de Enero de 1537.

Antes de emprender su postrera expedición hacia Bolivia, en busca de la "sierra de la plata", Ayolas delegó su autoridad en Domingo de Irala, a quien dejó asimismo en custodia a Tamatiá, la mujer que había recibido como obsequio de los indios payaguás.

Esta conducta sirvió de guía a las primeras relaciones de parentesco entre españoles y carios, en Asunción, y serviría para sellar la alianza entre ambos pueblos.

El 15 de Agosto de 1537, otro fragmento de esta expedición, bajo el mando de Salazar de Espinosa fundará, finalmente la ciudad de Asunción, a orillas del río Paraguay, en donde por votación de sus pobladores, resultó electo como gobernador, Domingo Martínez de Irala.

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