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Despoblación de Buenos Aires

En Noviembre de 1538 llegó a Buenos Aires el veedor Alonso de Cabrera, quien era portador de un importante documento firmado por el rey, el 12 de Septiembre de 1537.

En el escrito, los conquistadores quedaban autorizados a elegir gobernador, siempre que hubiera fallecido el designado por Pedro de Mendoza.

Con una flota de siete naves, el veedor marchó a la Asunción y, enterado de la muerte de Juan de Ayolas, puso en posesión del cargo de gobernador y capitán general del Río de la Plata y Paraguay, a Domingo Martínez de Irala (1539 - 1542).

Ya Ayolas lo había nombrado en ese cargo, el 12 de Febrero de 1537, poco antes de efectuar su travesía a los contrafuertes andinos.

Una vez confirmado en el mando, Irala se trasladó a Buenos Aires, acompañado del veedor Cabrera y, de común acuerdo, decidieron destruir el poblado.

En el mes de Junio de 1541, el gobernador ordenó quemar todas las construcciones y dejó en la playa una calabaza al pie de un mástil, donde informaba a los futuros navegantes que los pobladores se habían trasladado a la Asunción.

Muchos de los compañeros de Pedro de Mendoza permanecieron en el país.

Algunos, en los tres fuertes organizados por Mendoza mismo (Buenos Aires, Corpus Christi y Buena Esperanza); otros, en la ciudad fundada por Juan de Salazar, en 1537: Asunción del Paraguay.

Es notable que, cuando en 1541, Domingo de Irala, el caudillo de esta primera colonización, ordenó despoblar Buenos Aires y concentrar los recursos humanos y económicos en Asunción, el pequeño puerto ya contara con ciertas tradiciones.

La futura capital argentina demostró su vocación carnívora desde sus remotos comienzos: durante la gravísima hambruna de 1536, unos soldados no vacilaron en comer carne humana, la de tres infelices ajusticiados por el delito de matar un caballo.

Los libros llevados por Mendoza en su equipaje, obras de Erasmo y de Virgilio, autores favoritos del humanismo, abrieron una inquietud cultural que tardaría siglos en florecer plenamente.

Las cinco míseras capillas construidas, los frailes misioneros con fondos del Adelantado, dos de ellas sobre la playa, para que los tripulantes pudieran oír Misa desde los barcos, testimoniaron el fervor religioso de la incipiente población.

Y cuántos potros y yeguas traídos por la armada, sueltos en la pampa enorme y vacía, sentaron las bases de la riqueza pecuaria bonaerense.

Curiosamente, esos primitivos porteños, sobrevivientes de la expedición del Adelantado, se aferraron como pudieron a su escuálida aldea; cuando Irala ordenó la despoblación, no quisieron obedecerlo, ni siquiera al saber que en la lejana Asunción, 700 mujeres guaraníes prometían ocios tentadores a los colonos.

Fue preciso quemar el puerto; Irala bajó expresamente para ello, y dejó en la costa un mástil y unos mensajes, dentro de calabazas, indicando a los viajeros la ruta a seguir, hasta “la madre de ciudades del Río de la Plata”.

En la Isla San Gabriel quedaron unas provisiones.

Martínez de Irala fue reconocido como Lugarteniente de Gobernador y Capitán General en reemplazo de Ayolas (nombramiento hecho por éste el 12 de Febrero de 1537) en Asunción, el 23 de Junio de 1539.

El Cabildo de Asunción se creó el 16 de Septiembre de 1541, tras la llegada de los hombres emplazados en Buenos Aires. A partir de entonces el Fuerte de Asunción se convirtió en Ciudad, dirigida por el gobernador Domingo Martínez de Irala.

Irala gobernará hasta la llegada de Alvar Núñez Cabeza de Vaca.

VER:

Fundaciones en el siglo XVI

Gobernadores y Adelantados del Río de la Plata y Paraguay en el siglo XVI

Adelantados y Gobernadores del Río de la Plata y Paraguay (1534 - 1618)

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