El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

La técnica de luchar

Así como hubo una técnica que hizo posible el Descubrimiento y unos hombres que lo protagonizaron, del mismo modo la Conquista tuvo su técnica y sus actores. Es el mismo español que lucía su individualismo, su sobriedad y su vocación igualitaria por las villas y caminos de España(1).

(1) Carlos Alberto Floria/César A. García Belsunce. “Historia de los Argentinos”, tomo 1, capítulo 3.

Muchos provenían de Andalucía y Extremadura, las regiones más pobres del reino de Castilla. Se agregaron a ellos castellanos propiamente dichos, leoneses, vascos y asturianos.

En distintas medidas, toda España se derramó en gotas humanas sobre el Nuevo Mundo. Tal vez porque eran sensibles a las motivaciones básicas de la obra colonizadora -fe, aventura, codicia y progreso-, estos hombres fueron más decididos y recios que sus connacionales que permanecieron en la Península.

O tal vez librados a sí mismos, entre peligros probados e ignotos, a cientos de leguas de la autoridad efectiva, se exacerbaron sus pasiones y sus virtudes.

Digno y confiado, orgulloso e indisciplinado, siempre independiente, el conquistador -capitán, soldado o labriego-, se mostró capaz de heroicos sacrificios, pero también de odios brutales.

Expediciones de ayuda, como la de Irala en busca de Ayolas, llegaron a esfuerzos sobrehumanos para alcanzar su objetivo, mientras que crímenes como el de Pedrarias Dávila con Núñez de Balboa señalaron el otro extremo de las actitudes.

Estos hombres tenían la técnica de su siglo. Como conquistadores, utilizaron básicamente dos: La técnica de luchar y la técnica de poblar.

Las guerras de Italia habían consagrado la supremacía del soldado español y el arte militar de sus capitanes. Prestigios bien consolidados, como el de los mercenarios suizos o el de los lansquenetes alemanes, habían cedido frente al ímpetu de unos y la capacidad de los otros.

Pero toda esta técnica de la guerra poco o nada tendría que ver con las peculiares luchas que se desarrollaron en América.

Si algún efecto indirecto puede atribuírsele es el haber edificado con sus triunfos la leyenda de la invencibilidad del soldado español. Esta conciencia del propio valer constituido casi en mito, animó al guerrero de la conquista en más de una situación difícil, y fomentando su temeridad le permitió con frecuencia cosechar frutos inesperados.

También la guerra en Europa había desarrollado diferentes tipos de armas que sirvieron en la conquista americana, pero aún en esto su uso varió con relación a la experiencia del Viejo Mundo.

Aquí acaba, podemos decir, la relación que el arte de la guerra desarrollado en Europa tiene con las luchas americanas.

Información adicional