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Expediciones españolas al Chaco

Las primeras noticias sobre la región chaqueña se divulgaron con las expediciones de Caboto y García. En las relaciones de esos viajes, y en el gran mapamundi de Caboto (1541) aparece el nombre del río Ipetín (Bermejo) y de los pueblos aborígenes con quienes tomaron contacto.

Después de que los expedicionarios de Mendoza fundaron Asunción (1541), ese contacto con el Chaco se hizo frecuente, y las noticias más abundantes y variadas. Juan de Ayolas, en su célebre entrada, recorrió el Chaco boreal (1537-1538) y murió en el regreso a manos de los indios payaguás. Su sucesor, Domingo Martínez de Irala, lo buscó en esa región sin éxito (1538-1539).

Tiempo después será el Adelantado Alvar Núñez Cabeza de Vaca quien dejará, en sus Comentarios, las primeras descripciones de los guaycurúes, agaces y payaguás. De los primeros dijo que eran:

“...muy guerreros y valientes, y se mantienen de la caza de los venados, mantecas y miel, y pescado del río y puercos que ellos matan y no comen otra cosa ... y son tan ligeros y recios, que corren tanto tras los venados, y tanto les dura el aliento y sufren tanto el trabajo de correr que los cansan y toman a mano, y otras muchas matan con las flechas, y matan muchos tigres y otros animales bravos”(1).

(1) Alvar Núñez Cabeza de Vaca. “Naufragios y Comentarios”. // Citado por Ernesto J. A. Maeder. “Historia del Chaco”. Ed. ConTexto.

Alvar Núñez repara, asimismo, en el prestigio que tienen como guerreros:

“Todas las otras generaciones les tienen gran temor. Nunca están quedos de dos días arriba en un lugar; luego levantan sus casas, que son de esteras, y se van una legua o dos desviados de donde han tenido asiento, porque la caza, como es por ellos hostigada, huye y se va, y vanla siguiendo y matando. Esta generación y otras que se mantienen de las pesquerías y de unas algarrobas que hay en la tierra, a las cuales acuden ... todos a un tiempo, porque es cuando está madura el algarroba por el mes de Diciembre, y de ella hacen harina y vino, el cual sale tan fuerte y recio que con ello se emborrachan”(2).

(2) Alvar Núñez Cabeza de Vaca. “Naufragios y Comentarios”. // Citado por Ernesto J. A. Maeder. “Historia del Chaco”. Ed. ConTexto.

Durante el ciclo de las grandes exploraciones asuncenas, en dirección al Alto Perú, ese conocimiento del Chaco se amplió, enriqueciéndose la toponimia y la onomástica.

Alvar Núñez (1543), Francisco de Ribera (1543), Irala (1547-1548) y Nufrio de Chávez (1558-1561) cumplirán ese cometido.

En la década siguiente, y siempre en el Chaco boreal, Nufrio de Chávez y Andrés Manso poblaron dos ciudades, de las cuales subsistirá Santa Cruz de la Sierra (1561).

El Chaco austral comenzó a ser explorado tanto desde el Oeste como desde el Este.

En el Alto Perú, Diego de Rojas expedicionó en dirección al Pilcomayo y el Bermejo (1539-1540), antes de su célebre entrada al Tucumán. Juan Núñez del Prado se aproximó a las tierras ubicadas entre el Guapay y el Pilcomayo (1556).

Desde el mismo Tucumán se fundó, en 1567, en las lindes del Chaco, la ciudad de Nuestra Señora deTalavera; su Teniente de Gobernador, Juan Gregorio Bazán, fue comisionado “para correr la tierra hasta el río Bermejo”, penetrando en este territorio en dirección al Sudeste, hasta llegar a Malabrigo (hoy provincia de Santa Fe), en donde dejó, en 1568, señales visibles de su paso por allí.

Mientras esto ocurría en la frontera occidental, los gobernantes rioplatenses tampoco permanecieron inactivos.

Ya en 1555, Irala había expresado la intención de abordar la conquista de la región, aunque con reservas. Otro gobernador, Francisco Ortiz de Vergara manifestó, en 1567, la buena disposición que veía en los indios y los beneficios que resultarían de fundar una población en la desembocadura del Bermejo.

Y será Juan de Garay, cumpliendo instrucciones de su mandante, el Adelantado Ortiz de Zárate, quien fundará en 1573, en el límite Sur del Gran Chaco, la ciudad de Santa Fe y quien, en 1574, hallará en Malabrigo los testimonios que Bazán dejara allí años atrás.

De ese modo, al concluir la década de 1570-1580, todo el perímetro del Gran Chaco quedaba explorado y con ciudades pobladas en sus fronteras: Asunción, Santiago del Estero (1554), Santa Cruz de la Sierra, Nuestra Señora de Talavera, Santa Fe y Tarija (1574).

Desde allí surgirán las nuevas iniciativas y el propósito de abordar la conquista del Chaco austral, que se abría ante sus ojos como una región promisoria, al alcance de la mano de los audaces que se atrevieran a conquistarla(3).

(3) Ernesto J. A. Maeder. “Historia del Chaco”. Ed. ConTexto.

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