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Los medios técnicos

Los progresos logrados lentamente durante la baja Edad Media en el arte de navegar habían hecho posibles estas aventuras. La lucha contra los musulmanes había desarrollado la actividad naval en Aragón, pero toda su experiencia mediterránea no era aprovechable para la navegación atlántica(1).

(1) Citado por Carlos Floria y César A. García Belsunce. “Historia de los Argentinos” (1971), segunda edición (1975), tomo I, capítulo 2. Ed. Kapelusz S. A., Buenos Aires.

En el Norte de la Península, astures y vascos habían creado un nuevo tipo de nave, menos alargada y veloz que las utilizadas en el Mediterráneo, de formas redondeadas y poco gráciles, pero apta para las fuertes marejadas y los vientos del Océano. Del perfeccionamiento de estos barcos nacen la carabela y la nao, las grandes protagonistas del descubrimiento de América.

Pero el aporte norteño no se detiene allí. Dedicados a la pesca y aplicados a la caza de la ballena, los marinos cantábricos desarrollaron en la Edad Media una forma particular de organización basada en el compromiso voluntario de los marineros con el capitán organizador de la empresa.

A partir del siglo XIII estos marinos comenzaron a intervenir en las empresas militares contra la Guyana, actuando los capitanes a la manera de caudillos navales responsables que hacían partícipes a quienes le seguían del botín de guerra.

Estas luchas que los llevaron hasta el Canal de la Mancha -así como la pesca parece haberlos llevado hasta Terranova-, sentaron las bases, como ha puesto de manifiesto Demetrio Ramos(2), de una organización profesional basada en la contratación de servicios de hombres expertos que hacían la guerra a su riesgo y en busca de una ganancia.

(2) Demetrio Ramos. "Determinantes normativos de la hueste indiana y su origen modélico" (1965), en “Revista chilena de Historia del Derecho”, Nro. 4, Santiago de Chile. // Citado por Carlos Floria y César A. García Belsunce. “Historia de los Argentinos” (1971), segunda edición (1975), tomo I, capítulo 1. Ed. Kapelusz S. A., Buenos Aires.

Estos hechos y costumbres dieron a los vascos y asturianos una experiencia naval que los llevó a la hegemonía en su oficio.

Según el citado investigador español, en el siglo XIV la tregua de la Guerra de los Cien Años y la poco próspera economía del Norte de Castilla produjo una migración hacia el Sur de los experimentados navegantes, quienes se establecieron en el ámbito sevillano, dominado hasta entonces por los marinos genoveses y su técnica.

Las guerras contra los moros para cerrarles el estrecho de Gibraltar, los conflictos con Portugal y las incursiones hacia las costas africanas y sus islas, terminaron por perfeccionar no sólo el instrumento técnico y la estructura organizativa de estas gentes de mar, sino que fijaron también su espíritu de aventura.

A la vez, los genoveses y portugueses habían creado las cartas de marcar o de navegación. Con el invento del cuadrante y del astrolabio, realizados muy anteriormente, los marinos estaban en condiciones de fijar la latitud, mientras que por medio de la brújula determinaban la dirección.

El conocimiento del régimen de los vientos alisios por los marinos atlánticos hacía posible navegar hacia el Oeste y regresar luego hacia el Este. La única dificultad residía en que no se había descubierto aún el modo de fijar las longitudes o meridianos, lo que explica los posteriores errores de Colón al trazar la ruta a Catay (China) y los conflictos jurisdiccionales entre Castilla y Portugal.

Por entonces la distancia recorrida se calculaba a ojo y se medía utilizando el reloj de arena. Hacia fines del siglo XV, toda la Península y aún otras naciones disponían de los elementos técnicos para la navegación atlántica.

Pero Aragón estaba absorbido por los intereses mediterráneos y Portugal por la costa africana. Los vascos radicados en su patria, igual que los galeses e ingleses, sólo navegaban ahora el Atlántico Norte con fines comerciales y pesqueros y si alguna vez, como parece, se extendieron hasta la costa atlántica de América del Norte emulando a los daneses, nada dejaron de sus viajes para el conocimiento científico ni para la expansión territorial de Occidente.

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