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Monopolio regio

Siguiendo la opinión de Céspedes del Castillo, podemos caracterizar así la empresa descubridora: Nace bajo el signo de un monopolio regio convirtiendo a la Corona en socia obligada de las empresas y autorizadora necesaria de todas las expediciones(1).

(1) Citado por Carlos Floria y César A. García Belsunce. “Historia de los Argentinos” (1971), segunda edición (1975), tomo I, capítulo 2. Ed. Kapelusz S. A., Buenos Aires.

El Descubrimiento de América es, por los aportes técnicos, humanos y financieros, una empresa cosmopolita y europea conducida por Castilla, en tanto que la etapa colonizadora siguiente será básicamente castellana y española.

Mientras el descubrimiento de las islas antillanas da origen al establecimiento de las primeras colonias, la persistente preocupación por alcanzar la tierra de las especias va a generar nuevas empresas.

Enfrentada con la barrera continental, Castilla se lanza a la búsqueda del paso que le abra nuevamente la ruta a Catay.

También concurren a los nuevos movimientos las dificultades que soportaban los habitantes europeos de las Antillas, especialmente en Santo Domingo.

Así comienza una doble corriente exploratoria: hacia el Oeste una, que luego se bifurca hacia el Norte y el Sur; y directamente hacia el Sur la otra. La primera se realiza básicamente por tierra, y se apoya en la colonización antillana; la segunda se efectúa por el mar desde España en busca del finis terrae americano o de un estrecho.

Ambos intentos pasaron rápidamente de la faz exploratoria a la conquistadora y confluyeron al promediar el siglo XVI en el centro del actual territorio argentino.

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