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Cementerio San Juan Bautista

Durante el período colonial, los cementerios públicos de la ciudad fueron anexos a sus iglesias y conventos de San Francisco y La Merced(1).

Las personas que habían comprometido la gratitud pública o merecían el homenaje de la Iglesia, eran inhumadas dentro de los templos, en el pavimento de sus naves centrales o en el presbiterio.

Organizada la Provincia, una Ley de 1821 suprimió las inhumaciones en las iglesias (que sólo se admitieron como excepción y con permiso especial) y, otra, creó el cementerio anexo a La Cruz del Milagro que fue, prácticamente, el de carácter general hasta la epidemia amarilla de 1871.

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Panteón de la familia Pujol, en el primer patio del cementerio San Juan Bautista. A la izquierda, placa de mármol blanco de gran dimensión, que recuerda a Salvador Pujol (hermano del ex gobernador, doctor Juan Gregorio Pujol), asesinado en Asunción, en 1862. En el cuadro de la derecha, el frente del mausoleo, siguiendo las líneas impuestas en la época por el ingeniero Juan Coll (fotografía del profesor Eduardo Rial Seijó)(2).

Esta página de tragedia colmó el recinto y obligó a habilitar el conocido con la denominación La Limita (hoy plaza 10 de Septiembre), y las consecuencias que aquellas inhumaciones y la epidemia tuvieron para la salud general, inspiraron la Ley del 6/X/1872, autorizando la organización de un cementerio común, nombrándose una Comisión asesora el 23/XI/1872.

Al año siguiente (5/XI), se dio la Ley de expropiación del terreno, cuya ejecución fue el cementerio San Juan Bautista de nuestros días, solar al S.O. de la capital que, bajo la dirección de la Municipalidad ha logrado la prestancia e imponencia que lo caracteriza.

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Una vista de la elaborada terminación de los mausoleos de fines del siglo XIX, en el cementerio San Juan Bautista (fotografía del profesor Eduardo Rial Seijó)(3).

Su ensanche, en 1886, y la clausura del de La Cruz del Milagro, cuyos restos se trasladaron al de San Juan Bautista, fueron la iniciación de su proceso progresivo.

Desde 1915, funciona anexo un cementerio israelita.

Nota

(1) Material extraído del libro "La Ciudad de Corrientes", de Hernán Félix Gómez, editado en 1944.

(2) Extraído del libro “La Corrientes que Mantilla conoció. Colección de fotografías de la ‘belle époque’ correntina”, de Eduardo Rial Seijó, edición del Instituto de Investigaciones Históricas y Culturales de Corrientes, 2008, Editorial Amerindia.

(3) Extraído del libro “La Corrientes que Mantilla conoció. Colección de fotografías de la ‘belle époque’ correntina”, de Eduardo Rial Seijó, edición del Instituto de Investigaciones Históricas y Culturales de Corrientes, 2008, Editorial Amerindia.

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