El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

 

El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

Chaco

La Provincia del Chaco es una de las 23 provincias de la República Argentina, situada en el Nordeste como parte de la Región del Norte Grande Argentino.

Se la considera “joven”, porque fue creada luego de la Organización del Estado Nacional.

Su economía se apoya en el sector primario, donde se destacan los cultivos de algodón, soja, la producción de ganado vacuno, y la extracción de madera.

Cuenta con una de las mayores poblaciones aborígenes, integrada por mataco-guaycurúes (wichis, también llamados matacos, qom, conocidos como tobas y mocovíes), como también por numerosos descendientes de inmigrantes de Europa Central y Oriental: checos, eslovacos, búlgaros, croatas, montenegrinos e italianos.

En el año 2010, Chaco pasó a ser la segunda provincia argentina en adoptar más de un idioma oficial, al declarar ese año a los idiomas qom (lengua nativa de la etnia toba), moqoit (lengua nativa de la etnia mocoví) y wichi (lengua nativa de la etnia wichi), como idiomas oficiales alternativos de la Provincia.

De esta manera, Chaco se sumó a su vecina Provincia de Corrientes como las únicas de la República Argentina en poseer más de un idioma oficial (aparte del español oficial de Argentina).

Situada al Norte de la República, linda con Formosa, República del Paraguay, Corrientes, Santa Fe, Santiago del Estero y Salta.

Su superficie es de 136.655 km2. El aspecto del suelo es el de una llanura, levemente ondulada, cubierta de bosques.

El clima es cálido y las precipitaciones abundantes, factores que contribuyen al desarrollo de su vegetación subtropical, que mantiene la industria maderera de su territorio.

También el cultivo del algodón, y sus industrias anexas, tiene gran significación económica.

La capital es Resistencia, siendo Barranqueras su puerto de salida.

El Chaco en buena parte fue creación de Corrientes. Sus capitalistas y obrajeros conquistaron todo su litoral del poder del indígena, creando zonas que sirvieron de base a su actual estructura institucional.

Cuando fue organizado en Territorio Nacional, fue también el trabajador correntino el que pobló sus campos y abrió los caminos del progreso. En ellos radicó el exceso de población correntina, definiendo su masa popular que trabaja los mismos sentimientos.

Los problemas económicos del Chaco y de Corrientes son los mismos.

EL TOPONIMO CHACO

El topónimo que identifica esta región no es nativo del Chaco Austral, y tanto su etimología como su semántica poseen rasgos muy interesantes.

La voz “chaco” es de origen quechua, y originalmente designaba una forma particular de caza, que era practicada en el occidente del actual Chaco Boreal y Central(1).

(1) Enrique de Gandía, en "Historia del Gran Chaco", Buenos Aires, 1929; y Ramón Tissera, en "Chaco Gualamba. Historia de un nombre y un enigma" (publicado en "Todo es Historia", Nro. 60, Buenos Aires, Abril de 1972, Pags. 46-47).

Varias interpretaciones se han dado de la palabra Chaco, todas más o menos correctas, pero que no son del todo exactas.

Chaco, en quechua, significa cazadero. Cada “pueblo de indios”, tenía su tierra para población y su chacú o cazadero. La diferencia entre chacú y pampa, es ésta: chacú o chaco es un nombre dado a cualquier lugar montuoso, sea o no llano; mientras que pampa, es un espacio llano, abierto, sin estorbo, de mayor o menor extensión, cuando pequeño, llamado también, pampita y pampichuela.

En Santiago del Estero y Catamarca la palabra ampa se emplea siempre para designar “campo”, en el sentido argentino; así dicen: ampa manta amuní, vengo del campo o, literalmente, "campo del vengo yo(2).

(2) S. A. Lafone Quevedo, "La Raza Americana", de Briton. En “Boletín del Instituto Geográfico Argentino” - Tomo XIV.

Según refiere el cronista Agustín de Zárate(3), en 1555, la práctica del chaco era así:

"De todos estos animales hacen los indios una caza con gran regocijo, que ellos llaman chaco. De esta manera, que se juntan cuatro o cinco mil indios más o menos, como lo sufre la población de la tierra, y pónense apartados unos de otros, en corro, tanto que ocupan dos o tres leguas de tierras, y después se van juntando, paso a paso, al son de ciertos cantares que ellos saben para aquel propósito, y viénense a juntar, hasta trabarse las manos y aún hasta cruzar los brazos unos con otros, y así vienen a juntar gran número de caza como en corral.
Pero, con el tiempo, ese significado transmitido también por otros autores, como el inca Garcilaso de la Vega, fue cobrando nuevo sentido, y pasó a designar a los pueblos que iban a hacer chaco, y también a la región hoy homónima. Este nuevo gentilicio y topónimo surgió, al parecer, entre los conquistadores del Tucumán.

"Juan Ramírez de Velazco (1589) y Francisco de Argañaraz (1596) aluden en sus cartas a

la provincia del Chaco Gualamba, adonde tenía noticias de gran suma de indios, que confinan con los chiriguanos desta frontera.
A su vez, el virrey del Perú, Marqués de Montesclaros, también se refirió a esta región en igual sentido (1609) y, más tarde, el Padre Gaspar Osorio SJ (1630), precisó aún más el área aludida por el reciente topónimo:

‘Está el Chaco -dice-, en el riñón y en el medio de estas provincias, que le tienen como cercado, que son Potosí, La Plata, Santa Cruz de la Sierra y Tucumán’".

(3) Agustín de Zárate, "Historia del Descubrimiento y Conquista del Perú", Libro I, Cap. VII, 1955).

De este modo, el topónimo “Chaco” designó inicialmente una región que está muy al Oeste del actual, en proximidad con el curso del Alto Pilcomayo.

En cambio, los conquistadores que llegaron desde el Este, como Alvar Núñez Cabeza de Vaca o Ruy Díaz de Guzmán, nunca aludieron al Chaco, sino que se refirieron más bien a la provincia del río Bermejo, a los llanos de Manso e, incluso al Valle Calchaquí, que curiosamente designó durante mucho tiempo al hoy Chaco santafesino(4).

(4) Pedro Lozano, "Descripción corográfica del Gran Chaco Gualamba...", 2da. edición, Tucumán, 1941, Pág. 172; y Alvar Núñez Cabeza de Vaca, "Naufragios y Comentarios", Cap. XIX).

La voz “Chaco”, con todo fue generalizándose cada vez más, y en la cartografía del siglo XVII, y en las crónicas, pasó a designar a la totalidad de la región que hoy lleva su nombre, así como también a los pueblos que la habitaban.

Bibliografía:

* Material extraído de la obra de Ernesto J. A. Maeder - "Historia del Chaco", Ed. ConTexto.

Información adicional