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Progreso

El progreso es una condición del existir humano, consustancial con todo acto útil al individuo y a la comunidad(1).

La sociabilidad argentina de 1880, lanzada por los cauces del pensamiento positivista -como todos los pueblos de Occidente-, no abandonó en un día el viejo y sano romanticismo que había hecho a la Nación.

Conservó el culto de las palabras que explicaban grandes y ciertos ideales, y cuando fue necesario denominar a las calles y plazas de sus ciudades, tomó esas palabras, que eran fines y condiciones de la vida, para exaltación, como un cartel necesario de la actividad humana.

Comercio, agricultura, progreso, libertad, independencia, etc., etc., fueron, entonces, nombres comunes en nuestros pueblos, contemplándose con unos la actividad del espíritu y, con otros, la material.

Progreso es entonces una denominación de estímulo para las actividades del vecindario.

Nota

(1) Material extraído del libro "La Ciudad de Corrientes", de Hernán Félix Gómez, editado en 1944.

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