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Caá Guazú

Caá Guazú. (Ka’a Guasu, las dos palabras agudas y sin acento)

* Nombre de una antigua parada del entonces Ferrocarril Nordeste Argentino, al Noroeste de la estación Felipe Yofre, Departamento Mercedes.

* Nombre de un pequeño arroyo, en esas cercanías, que desemboca en la margen izquierda del río Corriente.

* Nombre del Paso, en el mismo río, muy cercano a ese lugar, que vincula los Departamentos de Mercedes y San Roque, accediendo a la localidad de Chavarría.

Este Paso figura en la historia(1), porque allí se operó el pasaje de las fuerzas del Ejército de Reserva, al mando del general José María Paz, acampado en la margen derecha(2).

(1) Caá Guazú: operado el cruce, las fuerzas de Paz derrotaron al ejército entrerriano del general Pascual Echagüe. Esa batalla, que se libró el 28 de Noviembre de 1841, se llamó, precisamente, “Batalla de Caá Guazú”.
(2) Citado por el profesor José Miguel Irigoyen, en su obra “Toponimia Guaraní de Corrientes” (1994), editado por el Instituto de Antropología “Juan B. Ambrosetti” de la Universidad de Concepción del Uruguay (Entre Ríos).

El acebo es una planta de origen europeo, pero hay también acebos americanos, pertenecientes al Género Ilex, al que también pertenece la yerba mate.

El botánico Domingo Parodi, citado por el doctor Dionisio González Torres, dice lo siguiente:

“Algunas veces se mezclan las hojas de ese acebo (ka’a guasu) con las del Ilex paraguariensis en la preparación de la yerba mate".

Quien describe, detalladamente, la planta de caá guazú es el doctor Carlos Gatti, en su “Enciclopedia Guaraní-Castellano de Ciencias Naturales y Conocimientos Paraguayos”, publicada en 1985, en Asunción (Paraguay), por "Arte Nuevo Editores".

Dice Gatti que se trata de la especie Eriocaulon sellowianum, una planta sin tallo, de la Familia de las Eriocaulaceas, de raíz fibrosa, espesa, esponjosa; hojas lanceoladas, agudas, glabras, un poco carnosas, de hasta cinco centímetros de largo; flores numerosas, blanquecinas, con tres sépalos y tres pétalos.

Crece en los esteros y se la cultiva en los jardines como ornamental.

Sigue diciendo Gatti que también se llama caá guazú (ka’a guasu) a la especie Villaresia congonha y, por último, agrega que en las misiones (Argentina) se da el nombre de caá guazú a la forma doméstica de la variedad genuina de Ilex paraguariensis.

- Historia

La noticia de que el llamado Ejército Libertador se había embarcado en la escuadra de Francia para cruzar al occidente del Paraná, circuló por toda la provincia, produciendo una impresión de terror(3).

(3) Citado por Hernán Félix Gómez. “La Ciudad de Corrientes” (1944).

Pago Largo y los excesos de los invasores, estaban vivos en el recuerdo popular; las fuerzas de Echagüe, a las que Lavalle daba como victoriosas en Sauce Grande, eran la seguridad de un nuevo martirologio.

Las miradas se dirigieron al Gobierno. El era, con su conducta suave y contemporizadora, el responsable y, naturalmente preparó la defensa.

Encomendó organizar un Ejército de Reserva al general José María Paz, que se estableció, primero en Malvinas (Esquina) y, luego, en Villa Nueva (Mercedes).

En 1841, el Ejército de Reserva contaba con 3.200 plazas, ordenadas en seis divisiones, a más del Cuartel General, Estado Mayor, escolta y un piquete de Santa Fe.

Mandaba la primera división, el general Angel M. Núñez y la formaban los escuadrones Paiubre, Seis de Octubre, Uruguay, Ituzaingó y Curuzú Cuatiá.

La segunda división tenía por jefe al general Vicente Ramírez y estaba compuesta por los escuadrones Terrible, Santa Lucía, Unión, Vengador y Esquina.

El coronel Faustino Velazco era el jefe de la tercera división, formada por los escuadrones Libertador, Goya, General López Chico y Piquete de Santa Fe.

La cuarta división estaba a las órdenes del coronel Federico Báez y la componían los escuadrones Tuyuné y Berón de Astrada. El coronel José Manuel Salas era el jefe de la quinta división, formada por los escuadrones Constante y Vencedor.

La sexta división se denominaba “División de Infantería” y comprendía un escuadrón de artillería y los batallones de los Cazadores de la Libertad, Guardia Republicana y Voltigueros Republicanos.

Completaban la distribución dada al ejército, el Cuartel General, el Estado Mayor, el Escuadrón Escolta y el Cuerpo de Sanidad y la Compañía de Guías.

El 12 de Septiembre de 1841, el general Echagüe, al frente de cinco mil hombres de las tres armas, levantaba su campamento de Villaguay para invadir a la provincia.

Su fuerte vanguardia, a las órdenes del general Servando Gómez, llegaba el 2 de Octubre al Mocoretá, chocando con las unidades de caballería correntina que el general Paz tenía adelantadas para la vigilancia de la frontera.

Por su parte, el general Paz levanta el campamento de Villa Nueva, cruza el río Corriente con todos sus elementos y se instala con sus fuerzas en la llanura, pastosa y con bosques, inmediata a su cauce, a unos diez kilómetros al Oeste del Paso Caá Guazú, en la zona cuyo centro actual pertenece al Municipio Chavarría.

Allí se congregaron todos los elementos de defensa. El Poder Ejecutivo, autorizado por el Congreso (1 de Octubre), tomó las más enérgicas medidas, que comprendieron hasta a los extranjeros, cuyo enrolamiento en los Cuerpos Cívicos se hizo efectivo, mientras durase la invasión.

Las últimas unidades incorporadas, en Noviembre, fueron la guarnición de la Capital y los restos del segundo Ejército Libertador que había comandado el general Lavalle.

La vanguardia de Echagüe había llegado a las inmediaciones del río Corriente el 12 de Octubre y, pocos días después, se le reunía el resto del ejército, acampando en el rincón que este arroyo forma con aquel río.

Las fuerzas invasoras extendieron sus vivaques sobre los tres pasos que el Corriente tiene en ese rincón, o sea, los de Moreira, Capita Miní y Caá Guazú.

El plan de Paz simulaba el de mantenerse a la defensiva, río de por medio, para caer sobre el invasor en el momento en que intentase cruzarlo.

Pero la noche del 26 al 27 de Noviembre, el Ejército de Reserva cruzó el río por Caá Guazú y, en la mañana del 27 estaba íntegro al Este del Corriente, ocupando la situación que un plan de batalla largamente estudiado asignaba a sus diversas unidades.

Echagüe, acampado con el grueso de sus fuerzas, cerca de Capitá Miní, resolvió marchar sobre el enemigo para batirlo sobre el río y, en efecto, el 28 de Noviembre el ejército rosista amanecía formado frente a las posiciones de Paz.

El abra inmensa que lleva al Paso Caá Guazú, rodeado de bosques, tenía, en su tercio norte, un bañado tupido de vegetación pero vadeable, cuya línea interna y la del bosque inmediato hacían ángulo, algo así como un amplio embudo, propicio a la emboscada.

Fuerzas de caballería, comandadas por el general Núñez, atrajeron a la división rosista del general Servando Gómez; simulan una derrota y salen por el extremo del embudo a reforzar el ala derecha del general Paz para, junto con la división Ramírez, derrotar a las divisiones entrerrianas de Echagüe que se le enfrentaban.

Naturalmente, la división Gómez, que cae en la emboscada del embudo, es acribillada por las infanterías desde el flanco y, dispersa, resistiendo todo su bravo empuje la Guardia Republicana, dirigida por Miguel Virasoro.

La derrota del centro rosista, pese a sus doce piezas y a los batallones del coronel Thorne, es el resultado de la dispersión de las dos alas. Iniciada la retirada con orden relativo, la infantería porteña -acosada por las masas de jinetes- se contagia del pánico y es acuchillada y rendida.

Ochocientos prisioneros, 9 cañones, 3 banderas y todo el parque y bagajes, son el botín de la victoria, ascendiendo las bajas a 1.356 hombres, entre muertos y heridos.

El sol de Caá Guazú llenó de luz el territorio de la patria. De las márgenes del Plata a los valles norteños, donde se conservaba el horror de la decapitación de Avellaneda, nació la esperanza y se encomió a sus héroes.

La victoria ya no era un ensueño; estaba en la realidad del vivir argentino.

Congregó todas las miradas y todos los intereses de sus gestores, de sus colaboradores y de los indiferentes y, por eso, por la interferencia de las fuerzas que movían a la Nación y a los países vecinos interesados en la política platina, su luz espléndida no dejó ver con claridad los caminos de la tierra.

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Caá Guazú:

* Paso del río Corriente que en dicho lugar separa los Departamentos Mercedes y San Roque(4)

(4) Citado por Isabel de Asuad en el libro de su autoría: “Esto es Corrientes”.

* Batalla en que las fuerzas del general José María Paz vencen a las de Juan Manuel de Rosas, en un modelo de estrategia militar.

 

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